En los próximos tres años viviremos una secuencia excepcional de tres eclipses solares que se podrán observar en España, que se denomina Trío Ibérico. Y los amantes de la astronomía y la observación celeste queremos estar preparados para no perder detalle. Acompáñanos para hacer de estos fenómenos encadenados una experiencia única.
Eclipses del Trío Ibérico
La singularidad de este trío no radica solo en la belleza de cada fenómeno, sino en la proximidad temporal y geográfica: pocas veces un mismo territorio disfruta de tres eclipses de esta magnitud en apenas tres años consecutivos. Esto convierte a España en epicentro astronómico y turístico, atrayendo a observadores de todo el mundo.
Esta sucesión de fenómenos supone un reto en términos de seguridad, divulgación y gestión de visitantes. Así, no solo los aficionados se están preparando con antelación, sino que también lo están haciendo las principales instituciones y operadores turísticos para atender a las necesidades que generará la observación colectiva de estos eventos únicos.
Qué es un eclipse solar
Un eclipse solar es como una coreografía celeste. El Sol, la Luna y la Tierra se alinean y se superponen sus planos orbitales. Es entonces cuando la sombra de la Luna se proyecta sobre nuestro planeta y, desde la perspectiva del observador, el cielo se oscurece en pleno día durante unos instantes. Es un evento singular que solo ocurre cada cierto tiempo y únicamente es visible desde determinadas zonas geográficas.
Los eclipses son muy poco frecuentes: al año se registran entre cuatro y siete en todo el mundo, sumando tanto solares como lunares. La mayoría son parciales o, en el caso de los lunares, incluso penumbrales, y solo se observan desde una parte limitada del planeta.
Para que haya un eclipse solar, la Luna debe situarse en fase de luna nueva, pasando muy cerca de la línea que conecta a la Tierra con el Sol. En cambio, un eclipse lunar puede darse en la fase de luna llena, cuando nuestro satélite se coloca justo en el lado opuesto al Sol y entra en la sombra terrestre.
¿Qué tipos de eclipses hay?
Desde cada lugar de observación veremos un tipo de eclipse u otro según cómo cruce la sombra de la Luna. Existen tres tipos de eclipse, en función de la posición y distancia de la Luna con respecto al Sol durante el fenómeno.
Eclipse total
El eclipse total es la experiencia más sobrecogedora. La Luna se sitúa exactamente en la línea entre el Sol y la tierra y cubre por completo el disco solar para los observadores situados dentro de la franja de totalidad. La luz diurna cae como un atardecer acelerado, y en ese momento se hace visible la atmósfera exterior del sol o corona solar. Y si nos encontramos en la zona de la sombra parcial, veremos un eclipse parcial.
Podemos ver un eclipse total aproximadamente cada 18 meses. Y para ver un nuevo eclipse desde el mismo punto geográfico debemos esperar más de 300 años.
Eclipse parcial
En el eclipse parcial la Luna muerde una fracción del Sol, pero no llega a cubrirlo del todo. A lo largo de su desarrollo, la sombra aumenta y luego disminuye sin tapar el Sol completamente. En este eclipse, la umbra no toca la Tierra, sino que se proyecta sobre la Tierra la penumbra o sombra parcial.
Los eclipses solares parciales se dan una media de dos veces cada año. Pueden abarcar regiones muy amplias, las zonas alrededor de la franja de totalidad. También requiere protección ocular durante todas sus fases.
Eclipse anular
Vemos un eclipse anular cuando la Tierra está alineada con precisión con el Sol y la Luna, pero ésta se ve ligeramente más pequeña y no llega a tapar el Sol. La Luna no describe una órbita totalmente circular alrededor de la tierra, sino que su órbita es elíptica y durante su recorrido la distancia hasta la Tierra varía hasta en un 13%.
En este eclipse vemos un “anillo de fuego” alrededor del Sol (de ahí el término «anular»), y disminuye la luz pero el cielo no llega a oscurecerse del todo. No hay corona visible y nunca es seguro quitar la protección ocular pues siempre queda algo de Sol a la vista. Los eclipses anulares suceden cada uno o dos años.
¿Cuáles son las fases de un eclipse solar total?
Durante un eclipse solar total distinguimos una serie de momentos clave que marcan su progresión, desde el primer contacto de la Luna con el Sol hasta la oclusión completa del Sol y su posterior reaparición. El eclipse solar total se divide en una serie de fases principales, también llamadas «contactos«.
Al comienzo del eclipse, la Luna comienza a superponerse al Sol, creando una pequeña muesca en el borde del disco solar. Durante esta fase y las parciales, es necesario usar una protección ocular homologada para observar el fenómeno.
En realidad no hay contacto como tal, el término describe cómo observamos los dos astros superponerse en el cielo. Hasta esa primera alineación, aunque la Luna esté cerca del Sol no percibiremos nada desde nuestra posición.
Marca el inicio de la totalidad. La Luna cubre casi por completo el Sol, dejando sólo destellos de luz que se filtran a través de los valles y cráteres lunares, un fenómeno conocido como Perlas de Baily. Un segundo después, la última de estas perlas crea un efecto de anillo de diamantes antes de que el Sol quede totalmente oculto.
Se trata de la fase más espectacular de un eclipse total. El disco solar está completamente cubierto por la Luna. La luz diurna se atenúa drásticamente, las estrellas y planetas más brillantes pueden ser visibles y la corona solar (la atmósfera exterior del Sol) se hace visible como un halo de luz blanca y etérea alrededor de la Luna.
No solo se produce un notable cambio de luminosidad, sino que además sentiremos cómo baja la temperatura, algo que sorprenderá tanto a las personas como a los animales.
Es la última parte de la fase de totalidad. El borde del Sol reaparece por el lado opuesto al que desapareció, y las Perlas de Baily y el anillo de diamantes vuelven a ser visibles por un instante. Es una señal para volver a usar la protección ocular.
El eclipse llega a su fin. La Luna se aleja completamente del disco solar hasta que no cubre ninguna porción, y el Sol recupera su forma y brillo normales.
